Ponentes.
La Ley de Desarrollo Urbano
del Distrito Federal, establece en el artículo 18 del
Capítulo II, diez aspectos que debe cumplir el Programa:
1. Fundamentación y motivación
2. Imagen objetivo
3. Estrategia de desarrollo urbano
4. Ordenamiento territorial
5. Estructura vial
6. Sistema de transporte
7. Acciones estratégicas e instrumentos de ejecución
8. Administración del desarrollo urbano
9. Coordinación con las entidades federativas vecinas
e
10. Información gráfica
Con objeto de abreviar la
evaluación del proyecto en esta exposición,
se agruparon los aspectos que establece la ley en cinco temas.
El primero analiza la estrategia general, el segundo el Plan
de Desarrollo Urbano, el tercero los programa de acción,
el cuarto las disposiciones jurídicas y administrativas
y el quinto la información gráfica.
-
La Estrategia.
En la estrategia se agruparon los incisos del 1 al 3 de
la ley, que corresponden a la fundamentación, imagen
objetivo y estrategia del desarrollo urbano, y que comprenden
la evaluación del plan en vigor, la visión
del futuro de la ciudad y las políticas y estrategias
a seguir. En esta primera parte, el Programa General de
Desarrollo Urbano 2001 no presenta una evaluación
explícita del programa de 1996, lo cual impide
conocer lo que habrá que proseguir y aquello que
requiere ser reorientado.
La estrategia es sin duda la piedra angular del Programa,
y de ella se emana, no solo la idealización de
la ciudad que se desea para el futuro, también
debe considerar la capacidad para poderlo realizar. Debe
identificar y definir los problemas más urgentes
a resolver y otorgarles prioridad y su calendarización
a corto, mediano y largo plazos. Este procedimiento permite
establecer la programación, la adscripción
de recursos de gobierno y la participación de los
sectores privado y social.
La estrategia debe determinar de manera explicita las
finalidades del mejoramiento social, el económico
y el de la preservación y protección del
medio ecológico.
En términos generales dar respuesta a las políticas
del Desarrollo Sustentable, contenidas en el Plan Nacional
de Desarrollo.
El Programa General de Desarrollo Urbano 2001 debe cubrir
la evaluación del programa en vigor; la descripción
explícita de la imagen objetivo, las metas, alcances
en el corto, mediano y largo plazos, la definición
de los problemas más significativos y la prioridad
que requiere su solución.
-
El Plan de Desarrollo
Urbano
En el aspecto del Plan de los incisos 4, 5 y 6 de la Ley
de Desarrollo Urbano, la planificación del territorio
tiene el propósito de mejorar el ordenamiento para
hacerlo más eficiente; preservar el medio natural
en las áreas de conservación, mejorar las
condiciones de vida de la población y adelantar
en el desarrollo económico.
Para determinar físicamente el ordenamiento territorial,
es necesario realizar el proyecto de la estructura urbana
de las redes de infraestructura y de los servicios. En
el Programa General de Desarrollo Urbano 2001, deben exponerse
con mayor claridad a nivel macro, los aspectos de zonificación
primaria de uso del suelo que comprende el área
urbana y el área no urbana de conservación
ecológica, la estructura de los grandes centros
y subcentros, la localización de las actividades
económicas secundarias y terciarias, la estructura
vial primaria y el Sistema de Transporte Metro. El Programa
debe incluir las estrategias, programas y prioridades
de los sectores de agua, drenaje y transporte público,
con objeto de que formen parte integral del plan y de
la estrategia del desarrollo del territorio.
El ordenamiento del territorio necesariamente requiere
localizar las acciones en el territorio. El plan se representa
necesariamente en cartas urbanas y geográficas,
en donde se indica la ubicación, magnitud y características
generales de la zonificación del suelo, el sistema
vial primario, el equipamiento de parques y otras instalaciones
de servicio a nivel macro urbano, las áreas urbanas
destinadas a la conservación del medio natural
y todas aquellas directrices generales del proyecto de
ciudad que tienden a propiciar el orden territorial y
la conveniencia y eficiencia del dispositivo físico.
En el PGDU 2001, los esquemas que se presentan son insuficientes
y no contienen los elementos a nivel de plan general del
ordenamiento del territorio que indispensable en el PGDU.
-
Programas de Acción.
Deben identificarse los problemas de mayor importancia
y determinar los programas de acción a corto, mediano
y largo plazo. Los programas de acción debe establecer
su origen, las metas a alcanzar, su localización
en el territorio, las características generales
del proyecto, impacto del proyecto, su costo estimado,
el plazo de ejecución y la instrumentación
para realizarlos.
El término fijado por la ley para que el Programa
sea revisado cada tres años, tiene la finalidad
de que las actividades sean programables en este plazo
y sea posible medir el avance logrado.
-
Legislación
y Administración.
Los aspectos de legislación, reglamentación,
instrumentación y seguimiento, son el cimiento
de las reglas de juego en la administración del
ordenamiento del territorio, de ahí que las disposiciones
jurídicas, sustentadas en el estado de derecho
y la organización administrativa deben estar acordes
con las características socio-económicas
y por ello los incisos 8 y 9 del artículo 18 de
la Ley de Desarrollo Urbano, permitan evaluar la eficacia
de las disposiciones jurídicas y las acciones de
la administración pública.
Una somera evaluación de la nutrida legislación
urbana de Distrito Federal, aconseja establecer una muy
significativa acción de simplificación jurídica
y administrativa. La legislación existente que
sirve de base para el ordenamiento territorial en el Distrito
Federal, además de ser muy basta, tiene una fuerte
carga restrictiva y un apoyo débil para la generación
del desarrollo sustentable en el territorio y en ocasiones
es incongruente entre sí.
Comprende leyes y reglamentos cuyas disposiciones en ocasiones
no sirven de apoyo a los objetivos y políticas
que se plantean en los Programas de Desarrollo Urbano,
como ejemplo se menciona la urgente atención que
requieren las grandes demandas de vivienda y servicios
urbanos de la población que se encuentra en la
pobreza. Las disposiciones de los reglamentos de construcción
y desarrollo urbano, están formuladas principalmente
para los estratos económicos medios y altos de
la población que pueden costear las disposiciones
y marginan al 70% de la población que se encuentra
en la pobreza.
El proyecto del Programa de Desarrollo Urbano representa
la oportunidad para promover una revisión integral
de las disposiciones jurídicas, y realizar un compendio
integrado en un Código Urbano que facilite su comprensión
y evite traslape y repeticiones.
Un código que se genere frente a un ámbito
propositivo, que sea incluyente para la población
y ayude a reducir la marginación y las exigencias
que no estén de acuerdo al nivel de desarrollo
sustentable de la población del territorio del
Distrito Federal.
2. EVALUACIÓN DEL
PROYECTO DEL PROGRAMA GENERAL DE DESARROLLO URBANO FRENTE
A LA POLÍTICA DE DESARROLLO SUSTENTABLE
El ordenamiento sustentable
en el territorio del Distrito Federal comprende los aspectos
ecológicos, económico-social y cultural.
- Preservación del Medio Ecológico.
La meta de mantener una política de desarrollo sustentable
en el aspecto de recursos naturales y protección
ecológica, determinó la protección
y mejoramiento de la zona de conservación en la región
sur del Distrito Federal.
Esta y otras áreas más reducidas en el territorio
se encuentran determinadas puntualmente en el programa general
de 1996 y en programas y planes anteriores, así como
en los programas delegacionales y en los planes parciales.
Las acciones para preservar las zonas de conservación,
no han sido las indicadas para cumplir con las metas y objetivos
fijados en el Programa 1996.
Es notable el deterioro que se realiza continuamente en
las zonas no urbanas, aspecto que por su importancia, requiere
de atención de primera prioridad para el desarrollo
de la ciudad, la metrópoli y la cuenca de México.
Hasta la fecha el programa para preservar y mejorar la ecología
y el medio natural en las zonas de conservación ha
sido insuficiente para generar una nueva actitud de los
propietarios de la tierra y los habitantes, que permitan,
que sus actividades económicas en ésta región
superen el deseo de vender la tierra para el asentamiento
irregular.
El programa para conducir el desarrollo de las zonas de
preservación debe ajustar aun más la legislación
y vigilancia y establecer sanciones ejemplares para líderes,
invasores y promotores de asentamientos irregulares. En
los poblados semirurales no se deben aprobar nuevos desarrollos
y sólo permitir el crecimiento natural del poblado
debidamente acotado. En el aspecto administrativo establecer
un organismo más eficiente que se haga cargo de la
zona de conservación del sur, de su mejoramiento
y la vigilancia y de los programas de desarrollo social
y económico de la población, evitando la duplicidad
de autoridad en ésta zona con la administración
delegacional.
- Desarrollo Económico.
Las actividades económicas secundarias y terciarias
deben ser apoyadas en el área urbana del D.F. La
industria pesada debe salir del Valle de México,
sobre todo aquella que requiere de alto consumo de agua,
de procesos que contaminan el agua, el aire o sean peligrosos.
La industria no contaminante, la que no requiere alto consumo
de agua, la que provee de alto número de empleos,
deberá apoyarse, siempre que se ubique en las áreas
específicas destinadas en el PGDU y que no represente
incompatibilidad con las áreas habitacionales o de
equipamiento urbano. La industria limpia y de alta tecnológica
debe ser apoyada en el territorio. Debe permitirse también
el taller doméstico en las zonas de habitación.
Este último debiera ser un proyecto apoyado por el
Gobierno del Distrito Federal para la generación
de empleo.
Las actividades económicas terciarias mantienen más
del 70% del empleo formal e informal en el Distrito Federal.
El comercio, la banca, las finanzas, los centros de estudio
y cultura y las actividades de difusión, publicidad
y tantas otras, tendrán mayor capacidad para generar
empleos formales, con el apoyo de la política y acciones
específicas que formule el Programa General de Desarrollo
Urbano, sobre todo en la estructuración de subcentros
urbanos y la creación de las áreas destinadas
a la industria y el equipamiento urbano.
La llamada actividad cuaternaria, de la investigación
científica, los estudios superiores y la tecnología
de punta, tienen en la ciudad un acomodo estratégico.
El programa de desarrollo urbano 2001 debe apoyar el desarrollo
de las actividades tecnológicas, establecer y propiciar
su localización en núcleos que permitan la
creación de centros de investigación y producción,
que pudieran generar los tecnopolos del país.
Las actividades primarias del campo en el Valle de México
se han reducido.
En el área de conservación o área no
urbana del Distrito Federal se ubican actividades de cultivo,
forestales y de cría de ganado menor.
En ésta región no urbana debe tecnificarse
los procedimientos para la producción agropecuaria
y la agroindustria. Las áreas agropecuarias deben
confinarse en lugares específicos evitando que estas
actividades se realicen de manera extensiva en el territorio.
Debe evitarse la tala de árboles, la destrucción
de la vegetación natural, el pastoreo y el cultivo
no tecnificado en terrenos con más del 12% de pendiente.
Debe evitarse la construcción de nuevas carreteras
que generen facilidades para mayores invasiones.
Para orientar el desarrollo económico, el Programa
General de Desarrollo Urbano debe apoyar una política
para facilitar el mejoramiento de las actividades deseables,
mediante medidas de desregulación de las actividades
y apoyo a la instalación de infraestructura y transporte,
a la generación de disposiciones más ágiles
para vigilar el cumplimiento del programa por medio de acciones
específicas y revisión para disminuir las
cargas impositivas a la población de menores recursos.
En el proyecto del Programa General no son explícitas
las acciones que requieren prioridad para producir empleo
y desarrollo económico.
- Política y Programas para
el Desarrollo Social.
Si bien, el objetivo de una mayor justicia social ha estado
presente en los programas de los gobiernos del país
a partir de la Revolución, los logros en más
de setenta años de paz política y social han
sido insuficientes.
Es importante hacer notar la persistencia crónica
de un México dual, en el que sólo algunos
avanzan, mientras sectores significativos de la población
están marginados del proceso de desarrollo.
La pobreza es un fenómeno de desarrollo insuficiente
y se manifiesta cuando la persona se encuentra en una situación
precaria en la que carece de capacidades y/o de oportunidades
de desarrollo, escasos ingresos, insalubridad, desnutrición,
vulnerabilidad a las enfermedades a la discriminación
social y a las inclemencias del medio ambiente.
Estos factores inciden negativamente en sus oportunidades
de salir adelante.[1]
Las políticas sociales han tenido como objetivo mejorar
los niveles de ingreso o de consumo de los pobres para hacerlos
similares a los que tienen más.
Sin embargo el sólo proceso de dotar de algunos servicios
a la población pobre, no ha eliminado la causa estructural
del problema que es la incapacidad del individuo para generar
ingreso, ante la resistencia de la sociedad de repartir
la riqueza.
La población pobre y particularmente la que se encuentra
en pobreza extrema, requiere de apoyos específicos
para incorporarse al desarrollo mediante políticas,
programas, proyectos y acciones de gobierno que permitan
igualar sus oportunidades, sobre todo de educación.
La política nacional en la última década,
ha sido clara al inclinarse a enfrentar el problema de la
pobreza extrema. Los subsidios generalizados del gobierno
federal se han disminuido, buscando dirigir el gasto social
a los estratos económicos de la población
más débil, definida como pobres extremos.
Las metas señalan la necesidad de determinar los
núcleos de ésta población en la ciudad
y en el medio rural, con objeto de establecer programas
de acción específicos para mejorar sus condiciones
de vida.
Este problema, que requiere la atención en todos
los ámbitos de la administración pública
requiere de especial atención en el Programa General
de Desarrollo Urbano, razón por la cual se comenta
en la parte de pobreza, vivienda y servicios urbanos.
3. EVALUACIÓN DEL PGDU 1996 EN EL
PROYECTO 2001.
El aspecto de estrategia representa la parte
medular del Programa.
La Imagen Objetivo, es la conceptualización de lo que
se pretende realizar para el desarrollo futuro de la ciudad.
La imagen objetivo del desarrollo y ordenamiento del territorio
que se pretende para el corto, mediano y largo plazos, que
debe cumplir la Administración de Gobierno para obtener,
en cada período, un avance de las metas fijadas, para
adelantar en los aspectos macroeconómico, social, político,
cultural y el de la preservación del medio natural.
La imagen objetivo es el hilo conductor que permite aprovechar
las experiencias para dar la continuidad deseable y necesaria
en los Programas de Acción que gobierno y sociedad
deben evaluar necesariamente y conducir.
Para evaluar la estrategia, el plan, el programa de corto
plazo que se propone y aprueba cada tres años, tiene
que cumplir con la evaluación del programa anterior.
La evaluación del programa 1996 debe indicar sí
el programa a sido eficiente en sus logros frente al diagnóstico,
así como las propuestas frente al pronóstico.
La evaluación debe aportar resultados de las acciones
frente a las inversiones realizadas.
El PGDU 2001, no comprende una evaluación del Programa
1996, en los aspectos de estrategia, plan de desarrollo urbano
o programas de acción, que permitan indicar los cambios
o ajustes necesarios. Los comentarios que se anotan en la
evaluación, se refieren sólo a resultados de
acciones que no se cumplieron en el corto plazo, pero esta
apreciación es también difícil de evaluar
debido a que en el programa 1996 no se presentó un
programa de acción específico, misma situación
que presenta el Proyecto de 2001.
4. PROGRAMAS DE ACCIÓN.
En el PGDU 2001, no determina de manera explícita cuáles
son los problemas principales de la ciudad, cuáles
están en proceso de resolverse mediante los instrumentos
actuales de planeación y cuáles no se resolverán
y requieren de nuevos enfoques e instrumentos.
El propósito y papel que tiene el PGDU, es el de fundamentar
y programar las acciones de nivel macro con referencia a los
grandes problemas o las grandes directrices para alcanzar
la imagen objetivo.
En el capítulo IV, del Proyecto del Programa General
de Desarrollo Urbano del D.F., se menciona que las acciones
estratégicas, las programarán las instancias
operativas responsables de aplicarlas, con base en los recursos
disponibles para los ejercicios presupuéstales anuales.
La acción de proyectos específicos sin duda
tiene otro nivel en la administración pública.
Las acciones que menciona el PGDU 2001 tienen un carácter
general y se pueden identificar como las metas del programa,
pero no alcanzan a definir los programas de acción,
su localización en el territorio, ámbito de
acción, aspectos principales que cubren y el alcance
de trabajo estimado en magnitudes y tiempo estimados.
Toda vez que las metas que se enumeran no son cuantificables,
no será posible evaluar cuantitativa y cualitativamente
los logros que alcance el programa a su término.
5. LA REGIÓN SUR DEL D.F. ZONA VITAL
DE CONSERVACIÓN ECOLÓGICA PARA LA CIUDAD Y LA
CUENCA DE MÉXICO.
La urbanización de la Ciudad de México se inició
en los años cincuenta, con apoyo en el alto crecimiento
poblacional, el desarrollo industrial y el empleo generado
por la industria y los servicios. Entre 1950 y 2000 la metrópoli
creció de 3.3 millones a 18.7 millones de habitantes
y para 2000 la superficie urbana alcanzó 1,614 km2.
Las altas demandas de tierra, las restricciones de urbanización
y sus altos costos, propiciaron la especulación, tanto
en los fraccionamientos urbanizados, como en las tierras sin
servicios que se ofrecieron a los más pobres en asentamientos
irregulares. La administración pública del Distrito
Federal y de los municipios conurbados de la metrópoli,
fue rebasada para evitar la destrucción de bosques,
de las áreas agrícolas, la ocupación
de ca–adas, de terrenos inundables y otros con alta pendiente.
La autoridad no pudo detener la destrucción del medio
natural y establecer el ordenamiento del territorio en las
áreas naturales de protección, definidas como
zonas de conservación.
En la actualidad, ya agotada prácticamente la tierra
para el desarrollo urbano en el Distrito Federal, la especulación
y las demandas continúan presionando sobre las áreas
destinadas a espacios libres y preservación ecológica
en las zonas de conservación.
La región sur, destinada a la conservación de
la reserva ecológica, contiene la mitad del territorio
del Distrito Federal y comprende parte de las delegaciones
de Tláhuac, Xochimilco, Milpa Alta, Tlalpan, Magdalena
Contreras, Alvaro Obregón y la totalidad de Cuajimalpa.
Esta región, recibe la más alta precipitación
pluvial en el Valle de México. En ella se encuentra
la Sierra de Chichinautzin, que por sus condiciones geológicas,
es el área con mayor permeabilidad y la que transmite
la mayor parte de la recarga acuífera que recibe el
subsuelo del Valle de México. La recarga al subsuelo
disminuye los hundimientos que sufre la ciudad por la extracción
de las dos terceras parte del agua que sirven a la metrópoli.
La política establecida y los programas de vigilancia
no han sido suficientes para detener la invasión.
Hasta ahora, los planes y programas de gobierno del Distrito
Federal, para el área ecológica, han sido de
restricción y prohibición de uso de suelo. Esta
política restrictiva requiere de un cambio radical
hacia un política propositiva. Un proyecto que promueva
el mejoramiento, aumente la productividad y beneficio económico
y social de los habitantes. La región debe ser tratada
integralmente con un ecosistema, evitando la pulverización
en programas de acción por delegación.
El proyecto debe promover la desregulación de las disposiciones
inútiles, disminuir el gasto corriente ocasionado por
la multiplicación repetida de acciones.
La administración pública debe establecer una
Secretaría que se encargue integralmente de la región
de conservación del Distrito Federal, que comprenda
sólo la zona de conservación en la cual no tengan
intervención las Delegaciones. Para ello se requiere
una reestructuración de la división política
en donde el área de conservación este constituida
en una unidad integrada.
En ésta región con características propias,
deberá promoverse los programas generales para su salvamento
y desarrollo racional de acuerdo a las aptitudes del medio
natural y con base en ello el establecimiento de la legislación
apropiada para su desarrollo de la cual carece actualmente.
Para evitar la destrucción del medio natural y mejorar
las condiciones de vida de la población, se requiere
establecer un programa de acción, para instruir a los
campesinos y propietarios de tierras en la explotación
racional de actividades altamente productivas y confinadas
en áreas específicas en el territorio, evitando
acciones extensivas que deterioren el medio. Entre otras actividades,
la producción de frutales, hortalizas en algunas áreas
cercanas a presas, ganadería estabulada, avicultura,
apicultura y piscicultura.
La explotación forestal debe aplicarse sólo
en beneficio del mantenimiento del bosque y no como explotación
cotidiana.
El programa de acción para preservar el medio natural
y mejorar la calidad de vida de la población, tiene
como objetivo principal generar actividades primarias de alta
productividad apoyado en tecnología apropiada e instrucción
a la población mediante postas instaladas en el territorio,
en contacto directo con ejidatarios, comuneros, agricultores
y propietarios de la tierra. Los proyectos específicos
deberán estar sustentados con estudios de factibilidad
técnica, económica, física y financiera
y confinadas a áreas específicas sin invadir
las áreas de preservación ecológica.
Para ello será necesario establecer convenios con los
ejidatarios, comuneros y propietarios de tierra y proveerlos
de apoyos financieros y asistencia técnica.
En las áreas que presentan fragilidad ecológica
es necesario evitar la perturbación que produce el
ser humano, para conservar los ecosistemas de bosques, matorrales,
pastizales y otras especies sin necesidad de tratamiento especial.
La restitución de los ecosistemas una vez afectados,
resulta extraordinariamente oneroso e imposible de costear
por el gobierno del Distrito Federal.
Acciones
Se propone que en la región
de reserva ecológica del D.F. cuya función es
de capital importancia para la vida en la cuenca de México,
se establezca un plan integral mediante las siguientes acciones:
- Establecer una Secretaría única
para administrar la Zona Ecológica, integrándola
con parte de las áreas correspondientes a las delegaciones
de Tláhuac, Xochimilco, Milpa Alta, Tlalpan, Magdalena
Contreras y çlvaro Obregón y la totalidad de Cuajimalpa.
- Establecer bajo una administración
integral, una política, plan y programas de acción,
para el aprovechamiento racional del suelo de la región.
- Establecer una política que beneficie
económica y socialmente a los habitantes y propietarios
de la tierra y programas de inversión con la participación
de los sectores social y privado.
- Impedir la penetración de carreteras
y transporte público a la región sur de preservación
ecológica y establecer el servicio de vigilancia
con tecnología moderna apropiada que permita la vigilancia
cotidiana de la región para evitar la invasión
de asentamientos irregulares.
- Evaluar mediante estudios geográficos
la aptitud del suelo y el medio natural y establecer el
uso del suelo en concordancia para proteger la ecología
y los recursos naturales renovables y no renovables.
- Prohibir las actividades que causen deterioros
al medio natural, entre otras la explotación de materiales
pétreos, el pastoreo, la tala de árboles,
la contaminación de las corrientes de arroyos y ríos.
- Evitar las actividades de ecoturismo
y todos aquellas actividades que pongan en peligro al medio
natural con posibilidad de incendio, contaminación
de agua y tierra, y depredación o modificación
a los ecosistemas.
- Establecimiento de un sistema fiscal,
que beneficie a la población local y que apoye los
programas de uso de suelo y conservación, mediante
apoyos financieros, sociales y económicos con partidas
específicas del presupuesto anual del Gobierno del
Distrito Federal.
6. LA CIUDAD POLINUCLEAR.
En el PGDU 2001, no se consolida
el concepto de estructura urbana, indispensable para conducir
el ordenamiento territorial. No obstante que en el programa
de 1996 y en programas anteriores, se hace explícito
el sistema de subcentros de la ciudad, el programa 2001, no
se apoya para integrar la estructura urbana en el sistema
de centro y subcentros urbanos, los cuales son los polos de
atracción de los viajes en el transporte y las áreas
en donde se instalan los usos de comercio, oficinas, finanzas
y otras actividades económicas y de servicios.
En el Distrito Federal,
en el primer Plan de Desarrollo Urbano de 1976, estructurado
con base en la zonificación del uso de suelo, se determinaron
los subcentros urbanos y se aceptaron los corredores comerciales.
En ambos casos se limitaron las fronteras de los subcentros
con usos de actividades terciarias con zonas de habitación.
Ello permitió, por lo menos en el proyecto, establecer
el ordenamiento del territorio en zonas definidas.
No obstante los esfuerzos
realizados por los gobiernos del D.F., en la ciudad no sé
a logrado contener el desbordamiento del comercio principalmente
en los corredores comerciales que crecen a expensas de las
áreas de habitación y provocan algunos de los
más serios problemas de incompatibilidad de usos en
las áreas colindantes.
En el D.F., la mayor parte
de las áreas comerciales se han establecido sin orden
a lo largo de las avenidas más transitadas, proceso
que continúan generando las demandas especulativas.
La autorización de corredores comerciales en las avenidas
de la red vial primaria y secundaria disminuyen la capacidad
y eficiencia de las arterias, el tránsito se vuelve
lento y en las horas pico se azolva, con los paraderos de
autobuses, los accesos a estacionamientos, el estacionamiento
en vía pública y la afluencia de vehículos
y peatones.
Por ello, la política
de ordenamiento territorial tiene preferencia por el establecimiento
de subcentros urbanos conectados convenientemente por la red
vial primaria y secundaria y por el sistema Metro, en áreas
delimitadas y reglamentadas, que son más eficientes
en el funcionamiento del dispositivo urbano.
El programa General de Desarrollo
urbano debe establecer con precisión la política,
estrategia y localización en el territorio para evitar
que los centros y los corredores comerciales se desarrollen
sin orden y bajo una política de dejar hacer. El gobierno
urbano no debe apoyar el desarrollo especulativo que hasta
ahora en mucho a dominado el desarrollo urbano de la ciudad.
7. LA REGENERACIÓN
DE LA CIUDAD CENTRAL. UN PROBLEMA ESTRUCTURAL.
La Ciudad de México,
al igual que las grandes ciudades del mundo, al iniciar su
etapa industrial tuvo un amplio crecimiento a partir de los
años 40, y su estructura, paso de mononuclear a polinuclear.
Se multiplicaron los subcentros para atender las demandas
de la población en las áreas de la periferia,
y tanto la población de recursos medios y altos, como
las mejores instalaciones comerciales, financieras, de oficinas
y de espectáculos, emigraron a lugares que les ofrecieron
condiciones más eficientes y atractivas. Durante la
última mitad del siglo XX abandonaron el centro las
actividades económicas y sociales más significativas
y también los habitantes de mayores recursos.
Decayó el interés
en los bienes raíces, en un dispositivo físico
urbano cada vez más deteriorado, con una estructura
física poco eficiente y edificaciones viejas muchas
de ellas en ruina. El abandono de las construcciones se hizo
patente, y la mayor parte de la población que vive
o llega a vivir al centro, tiene el común denominador
de encontrarse en algún grado de pobreza. La emigración
de las instalaciones comerciales, financieras y de oficinas
más importantes de la ciudad, fue seguida de la concentración
de actividades poco deseables, que deterioraron más
aún el centro: edificios de maquila de ropa, bodegas
y expendios de mayoreo de todo tipo, concentración
de transporte de carga y actividades que producen gran cantidad
de basura. La nueva actividad comercial, dejó de atender
a las zonas circunvecinas del centro y actualmente es fuente
de abastecimiento de la población de las delegaciones
más alejadas, de los municipios conurbados del Estado
de México y de pequeños comerciantes del interior
del país.
En el antiguo dispositivo
de la de infraestructura vial, circula una pesada red de transporte
público de autobuses, microbuses y combis que cruzan
el centro para comunicar el área urbana. Este nudo
gordiano de transporte genera la inútil concentración
de población en los puntos de transbordo y promueve
el comercio ambulante.
El problema de deterioro
de la zona central de la ciudad es un problema estructural,
que en el transcurso de las décadas, no ha sido atendido
integralmente en los aspectos sociales de la pobreza y de
desarrollo económico, para hacer de la zona una región
urbana atractiva. Las acciones realizadas han sido coyunturales,
como el programa de Renovación Habitacional para la
construcción de viviendas dañadas por el sismo
de 1985, o los programas para rehabilitar el Centro Histórico.
8. EL PROGRAMA DE CENTRALIDAD
DEL PGDU 2001
El Programa de Desarrollo
Urbano 2001, presenta entre sus acciones más significativas
el de la centralidad, vocablo que se identifica con las acciones
de redensificar el territorio de las cuatro delegaciones centrales,
utilizar equipamiento urbano subutilizado; realizar acciones
de vivienda y otorgar facilidades de trámite para generar
vivienda de interés social por la empresa privada.
Aún cuando el PGDU
2001, insiste en el propósito de atender el problema
de la pobreza y crear fuentes de empleo en la zona central,
no determina las acciones para lograrlo. Las acciones de vivienda
de interés social, se ubican en predios denominados
como de reciclamiento en terrenos aislados. El PGDU 2001 no
presenta un programa urbano integral de regeneración
de barrios, para la región central de la ciudad.
La centralidad se utiliza
también como política para establecer como única,
la acción de desarrollo del centro de la ciudad y evitar
el desarrollo en la periferia urbana de manera generalizada.
La acción de apoyar el desarrollo de la región
central en las cuatro delegaciones centrales es independiente
del desarrollo de las delegaciones periféricas.
La regeneración de
la zona central de la ciudad requiere de un programa integral
para resolver el problema estructural de los aspectos social,
económico y del dispositivo físico urbano.
9. POBREZA, VIVIENDA Y SERVICIOS
URBANOS.
La pobreza.
La población pobre
del país y del área metropolitana de la ciudad
de México, comprende al 70% de la población.
Los pobres extremos tienen ingresos menores a un salario mínimo
y los pobres moderados entre uno y dos veces y media el salario
mínimo. Con estos ingresos la población pobre
no puede pagar la vivienda de interés social. Como
resultado de la pobreza se desarrollan los asentamientos irregulares
faltos de servicios, con viviendas de un solo cuarto, algunas
sin servicios sanitarios. Las estimaciones señalan
que entre el 10 y el 26% de la población se encuentra
en pobreza extrema y entre el 30 y el 40% en pobreza moderada.
Los pobres extremos son
personas que no tienen un nivel de nutrición suficiente,
el cual incide en su desempeño físico y mental
deficiente, que no les permite participar en el mercado de
trabajo ni en actividades intelectuales como la educación.
Su condición prácticamente impide cualquier
movilidad social.Los pobres extremos generalmente nacen, viven
y mueren en la misma situación.
Los pobres moderados, son
las personas que no cubren sus necesidades básicas
en un momento dado, en relación con el desarrollo del
país, y se diferencian de los pobres extremos, en que
si tienen la capacidad, pero no las oportunidades de participar
en actividades económicas, sociales e intelectuales.
Se considera que su pobreza es relativa, debido a que no disfrutan
de todos los bienes y servicios que deberían disfrutar
con relación al desarrollo del país.
Los programas que requieren
prioridad para mejorar la calidad de vida de la población
que se encuentra en la pobreza extrema, deben estar dirigidos
a comunidades e individuos específicos, evitando el
establecimiento de programas generales de subsidio para toda
la población.Los beneficios de menor costo del agua,
el transporte público, así como los programas
de salud, educación, vivienda y empleo, deben beneficiar
a los estratos económicos más débiles
de la población.
Estos aspectos deben tomarse
en cuenta en el ámbito que corresponde al Programa
General de Desarrollo Urbano del Distrito Federal para orientar
las acciones que le son inherentes.
La vivienda es considerada
como una de los factores determinantes de bienestar social
y de calidad de vida. Cumple con los anhelos más deseados
de la población y contribuye, en gran parte, al bienestar
físico, mental y social de sus residentes. El tamaño
de los servicios con que cuenta, y la calidad de la vivienda
y el barrio, son importantes para la seguridad y el disfrute
de la vida privada y doméstica. La localización
de la vivienda en las ciudades es importante con relación
al acceso a los servicios urbanos y a las oportunidades de
empleo. Para la mayor parte de la población en el mundo,
su casa es su propiedad más valiosa, y para muchos,
es también su artículo más importante
de ahorro y seguridad económica.
La mayor parte de la vivienda
de familias pobres en el país, se construye en forma
irregular, sin servicios y sin autorización local.
Más tarde se regulariza la propiedad de la tierra,
se introducen los servicios de agua potable y otros. La red
de alcantarillado sanitario, siempre queda al último.
Generalmente la vivienda es inadecuada por el número
de cuartos y espacio, y deficiente, por la falta de agua,
alcantarillado sanitario, y cuartos de baño y cocina,
lo cual produce serios problemas de hacinamiento y salud.
El Programa General de Desarrollo
Urbano tiene competencia en el aspecto de desarrollo social
y combate a la pobreza en los aspectos de atención
de la vivienda, el suelo, y servicios de barrio. Los servicios
de barrio comprenden el planteamiento integral de los conjuntos
habitacionales con el equipamiento para la educación,
la salud y los espacios libres para la recreación.
Los servicios públicos
de agua, drenaje, energía eléctrica y transporte
forman parte integral del concepto de barrio y vivienda, así
como los de limpia, alumbrado y seguridad. El PGDU 2001 tiene
una gran tarea en el abatimiento de la pobreza y sobre todo
de la pobreza extrema. Aún cuando en el PGDU 2001 se
menciona repetidamente la política de apoyar a resolver
los problemas de pobreza, no se encuentra un proyecto dirigido
específicamente al de la pobreza extrema, en el entendido
de que ésta población no puede pagar vivienda
terminada a crédito, cuyos pagos rebasan su capacidade
económica.
El PGDU 2001 hace mención
de acciones de vivienda o de unidades de vivienda, pero no
de la conceptualización de mejoramiento o regeneración
del barrio, de sus servicios, espacios y conveniencia, mediante
programas integrales y no sólo de acciones aisladas.
10. PROGRAMA PARA DESINTENSIVAR
EL CRECIMIENTO EN LAS DELEGACIONES DEL SUR DEL D.F.
El crecimiento de población
estimado por el PGDU 2001 para el año 2025 es de 800
mil habitantes. El promedio de crecimiento anual se puede
estimar en 32 mil habitantes, que equivale a 7000 familias,
de las cuales, 5000 se encuentran en diversos grados de pobreza.
De acuerdo a la tendencia
de crecimiento, esta población se alojaría en
las delegaciones de Iztapalapa el 40%, en Tlalpan el 23%,
en Tláhuac, Xochimilco y Coyoacán el 10% en
cada una y el resto en la Magdalena Contreras, Cuajimalpa,
çlvaro Obregón y Milpa Alta. La población se
concentraría en la porción sur del D.F. y gran
parte en las cinco Delegaciones que comprende la zona de conservación.
La región central
y el centro del D.F., de acuerdo a las proyecciones continuarán
perdiendo población en las delegaciones de Azcapotzalco,
Gustavo A. Madero, Iztacalco, Benito Juárez, Cuauhtémoc,
Venustiano Carranza y Miguel Hidalgo.
Para evitar que la población
se concentre en la franja colindante a la zona de conservación,
y proliferen los asentamientos irregulares en ésta
zona, el PGDU 2001 propone orientar el crecimiento de la población,
a las cuatro delegaciones de la zona central de la ciudad
mediante la promoción de acciones de crecimiento y
programas de vivienda de interés social. Sin embargo,
es necesario comentar, que las 5000 familias que llegarán
anualmente en condiciones de pobreza, no tendrán capacidad
económica para pagar vivienda de interés social
y buscarán el proceso de asentamiento irregular en
predios de las áreas periféricas. Para evitarlo
se requiere de una extraordinaria vigilancia en la región
de conservación, y otras medidas que debe establecer
el programa.
El que exista servicios
públicos subutilizados en la zona central de la ciudad
o se construya vivienda de interés social, no es una
opción para las familias en la pobreza. Esto no quiere
decir que no se desarrollen programas de vivienda en la zona
central, por el contrario en ésta área es indispensable
emprender programas de regeneración de barrios y vivienda.
El crecimiento de población
de estratos económicos medios y altos, que es ya muy
reducido en el D.F., tendrá un fácil alojamiento
en los terrenos urbanizados de las delegaciones del primer
contorno y de la periferia del Distrito Federal.
El PGDU 2001 determina que
la demanda de agua aumentó en la zona sur y que están
limitados los recursos y por ello se decide desintensivar
el crecimiento de población en las delegaciones del
sur, y especialmente en aquellas zonas colindantes con el
área de conservación. Es necesario que los textos
del PGDU 2001 hagan una exposición explícita
sobre ésta política que a causado inconformidad
en los inversionistas inmobiliarios que tienen proyectos para
predios en ésta región. Se requiere también
que se señale en el territorio con base cartográfica,
las zonas en las cuáles no se podrá prestar
el servicio de agua para nuevos desarrollos.
La política de crear
una franja de habitación de muy baja densidad colindante
a la zona de conservación es conveniente para disminuir
el valor de la tierra en ésta zona.
11. CORREDORES URBANOS:
REFORMA - CENTRO HISTÓRICO Y CENTRO HISTÍRICO
- BASÍLICA DE GUADALUPE
El PDDU 2001, anota el propósito
de generar empleo en los Corredores Integrales: Reforma Alameda
Centro Histórico y Centro Histórico Basílica
de Guadalupe, sin embargo, en el proyecto no se hace explícita
la razón para desarrollar estas arterias. En el documento
se entiende que la generación de empleo sólo
se apoyara con el cambio de uso habitacional a comercial,
y la aprobación de aumento de altura de edificios y
volumen construido.
En el comentario que se
refiere a la Estructura Urbana, se exponen las razones por
las cuales no es conveniente apoyar el desarrollo de los llamados
corredores comerciales a lo largo de las arterias principales
de circulación.
Probablemente el proyecto
pretende mejorar la presencia urbana en ésta arteria
en el primer tramo y consolidar el aprovechamiento del suelo
en el segundo tramo, en cuyas aceras aún existen predios
sin utilizar y otros que no se han revaluado y tienen usos
impropios para esta circulación de importancia y singular
presencia histórica.
Por el alto valor de la
tierra en el tramo de Paseo de la Reforma entre la calle de
Lieja y Av. Juárez se aprobaron los proyectos para
construir tres grandes torres. Los proyectos especulativos
de realizarse estarán en detrimento de la zona urbana
de la Colonia Cuauhtémoc. La especulación venció
los razonamientos del impacto urbano negativo, de congestión
en una zona sin estructura física urbana apropiada
y del grave perjuicio para la zona y para los vecinos que
se han opuesto hasta la fecha ante las autoridades.
Debido a que no se aclara,
es indispensable inquirir si el PGDU tiene el propósito
de permitir la construcción de las torres de El Aguila
en la calle de Tiber o de SIDEC-Hilton en la calle de Missisipi,
y si es el propósito de aprobar el aumento de altura
y densidad de construcción que generará en una
infraestructura vial incapaz un caos urbano, que será
pronto visible al terminarse la torre ICA-Reichman que ahora
se construye.
Por la gravedad que representan
las licencias que se otorgaron sin consultar a la opinión
pública y a los vecinos sobre estos desarrollos que
afectarán gravemente el funcionamiento urbano de la
zona y de la arteria más importante de la metrópoli,
es indispensable que el PGDU 2001, se pronuncie en el proyecto
del Paseo de la Reforma en contra de la especulación
y establezca un Plan Parcial para el tramo de Paseo de la
Reforma entre las avenidas Hidalgo y Mariano Escobedo. Un
proyecto urbano de ordenamiento territorial sustentado en
razones sólidas de infraestructura, eficiencia de funcionamiento
y de beneficio a la población que usa la zona y a los
vecinos. El levantamiento de las fachadas de los edificios
en el tramo mencionado indica que las alturas mayores alcanzan
de 20 a 30 pisos. La imagen urbana debiera recomendar un promedio
máximo de 25 pisos. Ello evitaría una mayor
especulación en la tierra y una defensa contra la excesiva
densidad de edificios que produce mayor número de viajes,
personas y actividades concentradas en su franja urbana cuyo
dispositivo físico no fue planeado para éstas
densidades.
12. RED VIAL PRINCIPAL
La dinámica económica
en la ciudad de México ha seguido un desarrollo continuo
durante la última década, con nuevas construcciones
de vivienda, oficinas, comercios y aún cuando el aumento
de población ha sido reducido en el Distrito Federal,
es muy considerable en los municipios conurbados cuya población
trabajadora labora en gran parte en el centro metropolitano
o se sirven de él. Está dinámica económica
ha intensificado el movimiento de personas entre los territorios
del Distrito Federal y los municipios conurbados lo cual ha
producido un aumento en los viajes radiales de personas y
de bienes en el ámbito metropolitano.
El último estudio
de origen y destino que se realizó en la Zona Metropolitana
del Valle de México data del año de 1994. En
él se aprecia la modificación sustancial que
sufrieron los patrones de movilidad que tuvieron con relación
a la etapa de los años ochenta. En el último
estudio del 94, destacan los viajes y el número de
personas que se transportaron de la periferia al centro de
la ciudad y viceversa.
Durante los últimos
siete años los patrones de movilidad se han modificado
y seguramente todos los viajes se han intensificado, sin embargo,
es necesario conocer estos cambios. La dinámica económica
de estos últimos años ha creado nuevos subcentros
urbanos que son núcleos de atracción de viajes.
También es un hecho que la demanda en el número
de viajes ha crecido y que el número de vehículos
en circulación sigue aumentando en forma acelerada.
Para actualizar el proyecto
de la red vial principal a 2001 y conocer la proyección
del movimiento de bienes y personas para los próximos
años, es necesario identificar el crecimiento esperado
de vehículos en circulación y la magnitud del
número de viajes con bases más firmes para generar
el proyecto de la red vial primaria con horizonte a corto,
mediano y largo plazos.
Las arterias de la red vial
principal constituyen los ejes que generan la localización
de los subcentros de actividad, y comunican los centros más
importantes de equipamiento urbano: los grandes centros comerciales,
de oficinas, los hospitalarios y recreativos. La red vial
primaria, determina en gran medida la zonificación
urbana y a su vez es influida por esta. La red debe privilegiar
al transporte colectivo, que transporta al 53% de los viajes
/ persona / día en el D.F.
La deficiente e inconclusa
red vial principal y la reducida atención que a recibido
en la última década, a generado un mayor consumo
de gasolina y combustibles debido a la disminución
de la eficiencia de las vías, al aumento en el número
de unidades en circulación y al deterioro en los pavimentos
y señalamientos, todo lo cual ha generado un mayor
congestionamiento de vehículos.
Para mantener la eficiencia
de las vías, hay que librarlas del estacionamiento
en las aceras trastorna el buen funcionamiento del transporte
público y privado, ocasiona graves problemas en la
perdida de horas-hombre y en la contaminación del ambiente.
13. EL AGUA
El balance hidrológico
de la Cuenca de México, se ha modificado completamente
en los últimos cincuenta años, debido al crecimiento
de la población y a la expansión de la mancha
urbana. Del agua disponible por precipitación en la
Cuenca, el 80% se evapora, el 11.3% se infiltra al suelo y
el 8.7% escurre superficialmente. De los escurrimientos superficiales,
unos 3 metros cúbicos por segundo se regulan para su
aprovechamiento y el resto, se desaloja a través del
sistema de drenaje fluvial para evitar inundaciones.[2]
Los mantos acuíferos de la Cuenca de México,
se recargan principalmente con el agua de lluvia que cae sobre
las elevaciones topográficas y algunas áreas
planas de la cuenca fuera del área urbana. La recarga,
depende de la permeabilidad del suelo y la cantidad de precipitación.
En el territorio del Distrito Federal, el área que
produce la mayor recarga del acuífero se encuentra
en la Sierra de Chichinautzin localizada al sur, y protegida
en uso como Zona de Conservación.
La Comisión Nacional
del Agua informa que la metrópoli recibe una dotación
de agua potable de 65 metros cúbicos por segundo, de
los cuales, 36 m3/seg., los recibe el Distrito Federal y 29
los municipios conurbados del Estado de México. De
los 65 metros cúbicos, 45 metros cúbicos por
segundo que representa poco más de las dos terceras
partes (69%), se extraen de los mantos acuíferos del
subsuelo, 1.5 m3/seg., son captados de los escurrimientos
superficiales de la Cuenca y 18.5 m3/seg., provienen de fuentes
externas de los sistemas de Lerma y Cutzamala.
En los últimos años
(1990-2000), se ha observado que en los pozos, de donde se
extraen el agua del subsuelo, se presenta un abatimiento de
un metro como promedio en el nivel estático; de 1.5
metros en Cuautitlán, 1.2 metros en Tláhuac
y Xochimilco y 0.9 metros en Chalco.
En el estudio realizado
por el Instituto de Ingeniería de la UNAM, se anota
que la sobreexplotación de los acuíferos produce
el deterioro de la calidad del agua, debido a que se concentran
las sales y se empieza a extraer agua de origen magmático.
La meta de disminuir la
explotación del agua del subsuelo para evitar los hundimientos
del suelo, y la destrucción de edificaciones y pavimentos,
no se ha podido cumplir. La explotación de acuíferos
externos cada día parece menos posible, después
de las experiencias del sistema Lerma y la negativa de la
población de la cuenca para terminar la Cuarta Etapa
del Cutzamala.
Al analizar la demanda
real de agua en el año 2000 de 8.7 millones de habitantes
con un gasto diario de 250 litros diarios por personas (que
es superior al promedio que destinan los países de
Europa Occidental) se obtiene una demanda de 25 m3/seg. ,
muy por debajo de los 36 m3/seg., que recibe el Distrito Federal.
El crecimiento de la población
para 2025, de acuerdo a las estimaciones del Gobierno del
Distrito Federal será de 800 mil habitantes, los que
requerirán de 2.8 m3/seg. de agua si se considera una
dotación de 250 l/seg/día por habitante.
El agua es insuficiente
para el servicio debido a que se pierde entre 30% y 40% en
fugas de redes y que el agua potable se destina para riego
y usos industriales. Debido a que no será posible en
el futuro y explotar mayormente el acuífero del subsuelo
y tampoco agotar el agua de las cuencas externas, se requiere
seguir la política de Uso Eficiente de Agua, establecida
por la Comisión Nacional del Agua hace ya un par de
décadas en el que se deben observar los siguientes
aspectos que deben aplicarse en programa específico.
ABASTECIMIENTO
- Tratamiento de agua de presas y represas
para los usos industriales y de riego y recuperación
del agua potable.
- Ampliación de la red
- Ampliación de la estructura del
sistema hidráulico, para atender la demanda.
REPARACIÓN Y OPERACIÓN
DE LA RED
- Planeación, reconstrucción,
reparación, operación y mantenimiento en el
sistema hidráulico para el uso eficiente del agua.
- Detección y eliminación
de fugas.
- Nuevas políticas de operación,
con base en modelos matemáticos e hidráulicos
para mejorar el diseño de la red y su operación.
- Operación, conservación
y mantenimiento del sistema.
- Programa de rehabilitación y sustitución
de pozos.
ADMINISTRACIÓN
Y FINANZAS
- Actualización del catastro de
la infraestructura hidráulica
- Macromedición del agua, desde
su captación hasta que se entrega al usuario.
- Mejoramiento de la administración
de los servicios de agua potable y drenaje.
- Finanzas: Políticas, planes y
programas con la finalidad de hacer que el servicio de agua
potable y alcantarillado sean autosuficientes.
CONCIENTIZACIÓN
DE LA POBLACIÓN
- Concientizar a la población para
el ahorro y buen uso del agua.
El problema del agua en
la Cuenca requiere del establecimiento de programas de corto,
mediano a largo plazos. En el programa a corto plazo, y en
tanto se recuperan caudales que hoy se pierden o se desvían
a riego y uso industrial, es necesario que se indiquen con
precisión, las áreas urbanas en las que se puede
otorgar el servicio de agua y aquellas otras, que a corto
y mediano plazos no se podría otorgar. Esta información
es importante para orientar a la población y a los
inversionistas en bienes raíces de los predios que
tienen posibilidad de desarrollo.
14. LOS SISMOS.
La porción del área
metropolitana que se asienta sobre los antiguos lagos de la
cuenca de México, además de estar sujeta a los
hundimientos que produce la extracción de agua para
surtir a la población y las fugas propias del vaso
de la cuenca cerrada, representa alto riesgo sísmico
por la composición del gran contenido de agua del subsuelo.
En el subsuelo blando, los movimientos sísmicos se
magnifican, como lo hace el agua en una cubeta al recibir
un empuje horizontal.
Las fuerzas de los sismos
son los mecanismos naturales de mayor fuerza y magnitud de
la naturaleza. Un sismo de magnitud 5.5 en la escala de Richter
libera una energía similar a la de una bomba atómica
como la de Hiroshima (10 KTN de TNT), sin embargo, la energía
de un temblor de magnitud de 8.5 equivale a la explosión
de 27 mil de esas bombas, debido a que la medición
es logarítmica.
Habrá que recordar
que la magnitud del sismo de 1985 fue de 8.1, magnitud que
se magnificó en los suelos blandos de la ciudad de
México. Hasta ahora la medición de temblores
con la escala de Richter en los países del mundo no
ha pasado la magnitud de 8.7, lo cual no quiere decir que
no puedan presentarse sismos de mayor magnitud.
La ciudad de México
se extendió sobre áreas de relleno de los lagos.
A partir de 1945, el reglamento de construcción en
el Distrito Federal, estableció índices de seguridad
para las cimentaciones y estructuras. Estas disposiciones
fueron rebasadas ante la destrucción de edificios altos
en el sismo de 1957. A partir de esa experiencia se delimitó
la zona de terreno blando en el Distrito Federal y se aumentaron
los índices de seguridad para las construcciones y
cimentaciones, especialmente para los edificios altos. En
1985 el sismo de intensidad de 8.1 en la escala de Richter,
demostró que los edificios que sufrieron mayores daños
en éstas áreas fueron los edificios altos.
De acuerdo a la evaluación
realizada por la Dirección De Obras Públicas
del Departamento del Distrito Federal, del total de las construcciones
destruidas o severamente dañadas, el 22% tenía
más de 12 pisos. El 23% de 9 a 12 pisos, el 16% de
6 a 8 pisos y el 5% de 2 a 5 pisos, lo cual señaló
que las construcciones con mayor riesgo son los que están
ubicados en los terrenos blandos y tienen más de cinco
pisos.
La especulación con
la tierra y los bienes raíces en la ciudad, han presionado
para que se permita la construcción de edificios altos.
Los reglamentos de construcción para atender a la demanda
han elevado paulatinamente los índices de seguridad.
Sin embargo, sea por violación a los reglamentos, porque
los edificios han sido ocupados con carga viva mayor a la
permitida, o porque los índices de la seguridad absoluta
de los edificios hacen incosteables las construcciones altas,
el sismo de 1985 provocó la muerte de 5,000 personas,
miles de heridos y daños cuantiosos.
Recomendaciones:
Para prever los daños
en el área de los antiguos lagos en la Cuenca de México,
debe cambiar la política de aprovechamiento del suelo
en las zonas que se encuentran sobre los antiguos lagos. Las
edificaciones de cinco pisos pueden contener densidades brutas
de hasta 800 y 1000 habitantes por hectárea que es
superior a lo deseable. Sólo en las áreas de
suelo más sólido o en espacios centrales de
los núcleos y subcentros urbanos deberían permitirse
alturas que pudieran costear estructuras altas.
La autorización indiscriminada
de alturas la ciudad ha dado el resultado de imagen urbana
que actualmente tiene la metrópoli, en franco desorden
y en algunas áreas con gran incompatibilidad de uso,
el cual tiene que soportar cotidianamente la población.
El PGDU 2001 debe incluir
el proyecto y programa de la Red Vial Principal de la ciudad,
a un horizonte de 25 años; con etapas de crecimiento
y programas de acción en el corto, mediano y largo
plazos.
15. IMAGEN URBANA
Perímetros A Y
B del Centro Histórico
Se propone instrumentar
sobre la base del reglamento de anuncios del Distrito Federal,
una campaña para todos los anuncios denominativos dentro
del centro histórico de aquellos establecimientos mercantiles
que rentan los locales y que heterogéneamente denominan
su nombre sin bases mínimas indispensables en el tipo
de letra, logotipo y color, adosamiento, textura ni tamaño.
El 80% de los locales dentro
de los perímetros A y B del centro histórico
son rentados y por tanto los arrendatarios poco interés
tienen en invertir para arreglar su fachada y poner un buen
anuncio con el nombre de su giro, de ahí que ésta
propuesta vaya dirigida a establecer con normas mínimas
de común acuerdo con el INAH y el INBA, la posibilidad
de poner anuncios denominativos con patrocinio, que no le
cuesten ni al gobierno de la ciudad, ni al propietario del
inmueble ni al arrendador del local.
La propuesta es que los
dueños de marcas comerciales inviertan sus recursos
en los materiales necesarios para elaborar los nombres de
los establecimientos en un porcentaje mínimo (25% máximo)
del espacio se ponga el logotipo de quién patrocino
el anuncio denominativo.
Las marcas comerciales patrocinadoras
no deberán ser de bebidas alcohólicas, de cigarros
o cualquier otro producto que sea nocivo para la salud.
Las marcas comerciales patrocinadoras
celebrarían un convenio con el gobierno de la ciudad
a través de la SEDUVI y con la Cámara de Comercio
de la Ciudad de México a fin de catalogar y distribuir
equitativamente por géneros, el patrocinio, estableciendo
claramente la normatividad en los distintos casos de anuncios
denominativos, como pueden ser: pintados, adosados, de escaparate,
calados, en bajorrelieve, etc.
Atendiendo al género
(zapaterías, abarrotes, talabarterías, misceláneas,
cerrajerías, panaderías, vinaterías,
joyerías, etc.)
Cada género puede
llegar a determinar el tipo, color textura y tamaño
en función de las características arquitectónicas
de los inmuebles cuando estos sean de valor histórico
o patrimonial.
16. PRESERVACIÓN
DEL PATRIMONIO MONUMENTAL.
En el PGDU 2001 es necesario
incluir el capítulo específico de la protección
y preservación de monumentos y sitios, localización
en un plano de los centros y sitios históricos y monumentales
determinados e inventariados por el INAH y el gobierno del
D.F.
[1] Consejo
Consultivo del Programa Nacional de Solidaridad (PRONASOL)
en 1987. Citado por Félix Vélez. La pobreza
en México. Fondo de Cultura Económica. México
1994. p.7.
[2] Programa Metropolitano de Recursos Naturales.
Integrado por representantes del Gobierno del Distrito Federal
y el Gobierno de México.